Francesca Ruffini hace del pañuelo de seda su seña de identidad esta primavera

La diseñadora italiana Francesca Ruffini propone para esta primavera/verano una delicada colección de vestidos inspirados en la elegancia y belleza de los pañuelos de seda, no carente de cierto sabor retro.

Por Agustín Velasco.

En estos momentos de confinamiento, en que los códigos que separan lo que vestimos en la cama y fuera de ella se han difuminado, triunfan las opciones todo terreno que no nos exigen gran esfuerzo ni cambios a lo largo del día. Por esa razón, queremos posar nuestra mirada en una colección que parte del concepto de bata de noche para desarrollar prendas de exquisita ligereza, más pensadas para ser exhibidas sin rubor ante el mundo que para meterse en la cama, y que llevan tiempo conquistando a verdaderas influencers sociales y de la industria de la moda de la talla de Anna Dello Russo.

Francesca Ruffini viene desarrollando en su firma F.R.S For Restless Sleepers un concepto de ‘vestido no-vestido’ donde se combina una excepcional ligereza física y conceptual que no sacrifica en ningún momento la carga de profundidad de elegancia y libertad que caracteriza a las creaciones de diseñadores con una identidad propia muy marcada. Un concepto, el que trabaja Ruffini desde 2015, que por su descarado desenfado podríamos comparar en cierta manera con el impacto que supuso la creación del ‘wrap dress’ en 1974 por parte de Diane von Furstenberg.

Para esta primavera tan extraña en que nos adentramos, Ruffini propone una colección que se inspira en la elegancia versátil de los pañuelos de seda que han sido durante siglos símbolo de elegancia y distinción. La colección Foulard Obsession, que es como se llama, juega con prendas que trascienden su estética, y que que convierte piezas con estructura de bata de noche en desenfadados vestidos que nos lleva a imaginarnos en ellos a alegres y sofisticadas mujeres disfrutando de la playa en Capri o paseando por el puerto de Cannes. Dolce vita en estado puro.

Los estampados de las prendas juegan a combinar y yuxtaponer los motivos de distintos pañuelos de seda a modo de patchwork, y las túnicas cortas incorporan cortes asimétricos que dan un nuevo aire al vestido camisero, tan propio de los años 60. Si su esposo, Remo Ruffini, presidente de Moncler, ha hecho que amemos vestirnos para del frío y la nieve, Francesca convierte en un verdadero placer salir de la cama para envolverse en etéreas sedas.

Junto a la colección de vestidos, la creadora complementa su propuesta con una fascinante línea de fulares de seda ilustrados con motivos diseñados por ella y que ponen de manifiesto su espíritu artístico profundizando en un imaginario propio a través de creaciones oníricas que fusionan toques elegantes, informales y modernos, pero con cierto sabor vintage que sobrevuela a toda la colección.

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