En este punto estamos… Aquí nace Fashion on the Radar

Por Agustín Velasco

La crisis social, sanitaria y económica derivada de la pandemia del coronavirus ha venido a cambiarlo todo. Como ciudadanos y profesionales debemos aceptar que el retorno a la ‘normalidad’, tal y como la teníamos instalada en nuestras vidas, será, más que complicado, algo imposible. Ante los retos que plantean las crisis, el ingenio y la resolución personal ha de imponerse para crear nuevas oportunidades y un futuro adaptado a lo inevitable.

En 2021 se cumplen dos décadas de irrupción en el mundo del periodismo de moda y en este tiempo los profesionales de la comunicación nos hemos ido adaptando a las nuevas circunstancias que nos han sobrevenido en este sector siempre en evolución, en un continuo endurecimiento de las condiciones que han ido complicando la labor de un periodismo independiente y comprometido.

La irrupción de modelo digital en la difusión periodística, que ha hecho cada vez más complicado la rentabilización económica de los medios de comunicación de pago, y la devastadora crisis económica, que marcó su pistoletazo de salida formal con la bancarrota de Lehman Brothers a las siete de la mañana (hora de Nueva York) del 15 de septiembre de 2008, son sólo los dos principales y más traumáticos movimientos disruptivos que han hecho del periodismo de moda un sector marcado por la supervivencia del más apto.

Como profesional de la comunicación sectorial de la moda he sido testigo de estos cambios durante las dos últimas décadas. Inicié mi actividad en 2001 en la revista de tendencias Neo2, en un tiempo en que los medios independientes vivían un momento dorado, donde ser creador emergente era suficiente aval para conseguir nuestra atención, siempre ansiosos de novedad, sorpresa, provocación, vanguardia… Mis primeros pasos en el periodismo fueron paralelos a los de diseñadores como David Delfín, Juanjo Oliva, José Miró, Miriam Ocáriz, Roberto Diz o Ángel Vilda. Creadores, todos ellos, que surgían de eventos como Circuit o la Pasarela Mustang del Festival de Benicasim, que servían de trampolín a las promesas del diseño. Muchos creadores de aquella generación dejaron de existir (o tuvieron que redefinir sus objetivos) por los embates de la crisis económica y la nueva política de los medios para los que empezó a ser prioritario que los diseñadores que salieran en sus páginas gozaran de solidez financiera, comercial y, a ser posible, que fueran anunciantes.

Revista Neo2. Número 16. Marzo-abril de 2001.

La moda ha cambiado drásticamente en estos 20 años: las boutiques físicas se han hecho cada vez más impresionantes y titánicas con la intención de ofrecer una experiencia única para combatir la comodidad que ofrece el negocio online; el comercio digital ha pasado de ser un experimento torpe y poco operativo a convertirse en una cotidianidad, desarrollando formas y modos cada vez más adaptados a las necesidades de una sociedad cada vez más volcada en la virtualidad; las grandes firmas de moda han ido perdiendo el cariz personalista y el culto al diseñador en pos de una gestión más enfocada a la marca; el ciclo de crecimiento de los diseñadores ha pasado a estar más vinculado al servicio de las grandes marcas previamente a dar el paso al primer plano creativo; las pasarelas y el ciclo de las colecciones de temporada está más en cuestión que nunca con la filosofía de ‘see now, buy now’; y nosotros, los medios y los periodistas, hemos aprendido a ser creadores de contenidos multicanal, donde las redes sociales juegan un papel esencial, y la imagen ha cobrado un valor determinante frente al contenido.

Este es el panorama con el que hemos pasado la frontera entre la segunda y la tercera década del siglo XXI hace tan sólo unos meses, pero no será el paradigma que rija el mañana. No sólo el mañana como futuro lejano e incierto, sino el mañana más inmediato, el que marcará la relajación de las medidas de contención del Covid-19, que nos dejará cicatrices psicológicas y comportacionales como ciudadanos y consumidores, como empresarios y periodistas.

Escaparate de primavera de Luxury Boutique (@luxurycpm), cerrada desde el decreto de Estado de Emergencia.

En este escenario nace Fashion on the Radar, una web que tratará de servir como herramienta clásica de aproximación a la realidad de la industria de la moda y todas sus expresiones, desde el cazar la tendencia pura y dura, a prestar especial atención a la innovación, el contexto económico de la moda, la figura del creativo, los objetos de deseo que de ella emanan, y todo el universo de productos que, de una u otra forma, están vinculados a esta industria. Abrimos las puertas de esta apuesta editorial para ofreceros una visión libre, independiente, comprometida y optimista de la moda que nos ha tocado vivir y disfrutar. Comprometida, decimos bien, con los creadores que han visto parada su actividad, con las marcas que ven en peligro su próxima campaña, con todos aquellos que buscan mantener la moda viva a pesar de las dificultades, y con todas esas tiendas que han tenido que cerrar sus puertas y dejar sus escaparates de primavera como testimonio del tiempo detenido a la espera de que encontremos una vuelta a nuestras vidas.

Bienvenidos a Fashion on the Radar.

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